Demasiadas transiciones,vigilias y entretiempos,
un febrero sin nieves en este secano sin mar
y ese mirar cansino color de tierra
que ya no cree que vuelva
de nuevo la primavera;
no es tristeza
solo niebla
sin sol
solo
yo
.
.
"Me gustaría vivir de la poesía
para no tener que vivir del cuento"
Versos cotidianos al otro lado del espejo del CHICO DE LA CONSUELO
Demasiadas transiciones,vigilias y entretiempos,
un febrero sin nieves en este secano sin mar
y ese mirar cansino color de tierra
que ya no cree que vuelva
de nuevo la primavera;
no es tristeza
solo niebla
sin sol
solo
yo
.
.
Esta mañana de domingo acurrucado,
leo libros de poemas de autores homosexuales como
Brines, Alana y Gil de Biedma,
pienso en sus vidas
ordinarias
tras la tramoya de la fama
y los oropeles del éxito.
Pienso en las elipsis de sus versos
para pintar la evidencia disfrazada de sugerencia,
pienso en las sombras de su soledad rimada y privada.
Dos de los poetas y la novelista
han sido incluidos en la lista
de los cincuenta mejores de los cincuenta
de El País.
Escriben muy bien
solo conocía a Brines
que incorporé por intuición a mi versoteca
otra mañana de domingo en Cuesta Moyano
hace años
cuando compré su poesía completa
atrapado por versos leídos al azar
cuando vivía entre tinieblas,
cansancio y desasosiego
y me alumbraba a penas
con la luz fría de un Madrid dominical.
Recuerdo al tercer poeta Anchel Conte y su "Luna que no ye luna"
de una belleza valiente, tierna y sincera
contra el prejuicio de este Aragón de adormecida provincial
(un libro que os recomiendo mucho).
"He vivido cincuenta años en el armario
y después veinticinco en esta jaula de pretendida libertad"
dice el protagonista
que interpreta un genial Jose Ramón Soroiz en Maspalomas.
Y me pregunto, desde lejos, cuantas jaulas
existen todavía en estos tiempos
de pretendida libertad. Jaulas tan desconocidas,
tan lejanas y quizás tan cercanas.
Gil de Biedma me gusta menos, lo reconozco;
Alana espero que no quede en autora de un solo buen libro,
habrá que esperar que se diluya la hojarasca de la verdad oficial.
Qué sorpresa, qué escritura tan limpia, que casi se escriben
solas las palabras en este cuaderno nuevo de luces y poemas.
Parece que se me caigan los versos de las manos. Y es que
no se puede decir sin escribir; pensar sin letras.
No se puede respirar sin vivir
¿O era lo contrario?
La lluvia amarilla no es un libro
de ruralidad y despoblación,
como había oido,
es un libro de locura
sobre la locura que deja la soledad,
un libro egoista,
un libro tramposo, sobre un personaje tramposo
que cuenta lo que quiere sobre sí mismo
y sobre cómo su ser se desvanece
entre el olvido y la lluvia amarilla.
No me ha gustado,
a pesar de que hay frases como versos de un poema
largo que Llamazares construye con maestría.
Demasiados porqués sin respuesta
quizás porque la unica respuesta
es que está solo porque no se trabajó la compañía.
La perra, el hijo, la mujer, la hija, sus vecinos
parecen secundarios irrelevantes
en esa borrachera de yo exagerado
enajenado
que es el libro.
Si quereis hablar de despoblación
escuchad la canción de mis adorados mas birras
mil veces mejor,
debió ser terrible el febrero en el que murió German.
Mientras me leo el brillantísimo libro de Montero Glez
llena de infinitos enlaces a la belleza,
recuerdo una lista que tengo desde hace tiempo
con los andalucismos que me gustan
(no necesariamente cantadas por andaluces)
y le voy añadiendo
coplillas que ilustra el maestro Glez.
Las yutufeo y veo versiones impresionantes
como esta de un grupo valenciano que no conocía, Reina Roja,
con una versión deliciosa y preciosa
De lo bueno y lo malo
de Ray Heredia
unos de esos genios que se llevo por delante
los polvitos, el jaco y
la idiotez conceptual del durísimo tiernísimo
edulcorado por la mierda de movida pijiprogre
tan llena de laca, hipocresía y corchopán.
Y ya de paso os dejo el enlace
a la lista completa
para los que tenéis spotify.
Hace tiempo escribí jugando a desordenar estos versos simulando la leyenda del tiempo de Lorca y Camarón. Hoy los he releido y me han gustado. Como abulafia en el péndulo.
En este arrabal de miedo
e impostura
en una mesa de marmol
en un café antiguo de tan viejo
yace sin vida
el cadaver de mis recuerdos;
cerrados los ojos,
flácido de carnes, a penas sin huesos
mientras una mosca persistente
ronda
un amasijo gris e informe como una tarde de lluvia
que parece ser mi cerebro.
Me gusta mucho la bso de esta peli de Adrian Lyne con Redford de prota.
Adrian Lyne hace de manera magistral anuncios largos de colonia que algunos llaman peliculas y a mi me encantan.
Flashdance, Nueve semanas y media, Infiel o esta con Demi por ejemplo.
En este septiembre
aletargado
de un año cualquiera
en el cuarto cerrado
de esta casa antigua
nace por las paredes
del muro de salida
un poema construido
de palabras y rimas.
Parece que duró mucho
y fueron apenas tres años,
digo tres veranos del 86 al 88.
La arena fría tras las barcas
el roce sutil
la luna llena,
el relente que nos juntaba
hasta respirarnos a besos
y que nos invitaba a
contarnos
en aquellos grupos de agosto y julio
futuros imaginados.
Me recuerdo adulto
por primera vez,
siendo mas pequeño
que el mas pequeño de mis hijos
ahora
y no dejo de preguntarme
por su soledad y sus miedos,
sus sueños y su intimidad
sus vergüenzas y sus penas
y si les empujan,
como entonces a mi,
a intentar comprender sin éxito
el vertigo de la existencia
entre sexo recien aprendido,
alcohol y poemas.
Como decía el cantautor
sentados en corro
merendabamos
besos y porros
¿o eran versos y porros?
Los dias se enfrían en
la monotonía de las mañanas
de septiembre.
Las palabras se desperezan
y recobran protagonismo
despues de tanto silencio
y tras un lustro con olor a lejía
y quirofano
despunta leve
el amanecer tras las casas de la playa.
Sin estruendo, avergonzado
todavía con cara de dormido
sonrie amodorrado
como esas mañanas de domingo
con resaca de amor.