—Así que ahora estás un poco tarumba por la falta de amor.
Todo el mundo necesita amor. Forma parte de uno mismo.
—La gente no necesita amor,
lo que necesita es triunfar en una cosa o en otra.
Puede ser en el amor, pero no es imprescindible.
Bukowski engancha y cansa a la vez
pero genera
momentos flow de lectura perfecta
de critica cruel e hilarante a un tiempo
de cebo para darle al coco
sobre el mundo laboral en el que vivimos
(bueno sobre el mundo en general en el que vivimos)
porque es excesivo
porque lleva la vida al extremo de desprecio por todo
pero también de intimidad más personal
de irreverencia reverencial
cuando el apego es nada
y solo queda el yo que piensa en si mismo;
el que bebe, folla y se enajena sin respeto
sin trascendencia, sin darse importancia
sin vínculo alguno a creencias, ideologías o convenciones;
el yo que encuentra su reflejo desnudo
al mirar su rabo ridículo ante el espejo
tras pajearse
el que mira el fondo del retrete
cuando echa la pota borracho
y se pregunta
¿Qué guebos hago yo aqui?
Leed algo de él
es necesario,
a mi me abrio la puerta Rorschach
con ella suelo coincidir en gustos literarios
(incluso en los estrafalarios como este).
Aun así hay que reconocer que de tan reiterativo
a veces cansa.