me ha gustado muchísimo
Ya lo ha dicho mi primo en un post
reciente
Laura y el sistema también;
sin embargo, el de la amplitud
de una nevera americana me parece
flojico y desigual.
No pasa nada,
es el riesgo implicito a quien escribe poemas
con más intuición que reposo,
más desde las tripas que desde el cerebro.
Puede ser que sea por eso que Pedro Andreu
me haya enganchado con locura;
porque yo también veo la poesía así.
Me gusta la poesía de repente,
a borbotones,
intentando
rasgar con palabras
esta realidad que nos envuelve
como una mortaja de telarañas.
A veces sale bien y otras bordea la cutrez insipida
repito: no pasa nada
es un riesgo que seguiré asumiendo
mientras busco como un poseso
(en papel)
su alquiler a las afueras.
Solo para tener entre mis manos poemas como este:
En verano guardabas
las bragas en la nevera.
Decías que era agradable
sentir al acostarte
el frescor helado de la tela.
Eso me gustaba de ti:
tan natural como follar a pelo.
Tan frágil que asustaba
enamorarse. Por si al fin
te rompías.