miércoles, 24 de mayo de 2017

Agua

No me digas que no te gusta
cuando el agua helada
te abre la boca a hachazos.

No me digas que no te duele
la lluvia ardiendo
de una ducha matinal de invierno.

No me digas que no te envuelve
la tormenta inesperada de verano
si te pilla sin paraguas a media tarde.

No me digas
que no cierras los ojos
bajo el agua
para oir despacio
el ruido de
tu memoria y tu silencio.

jueves, 11 de mayo de 2017

Versos reciclados

A veces no escribo
por no añadir más residuos
a los días.;
versos de quita y pon
que nadie guarda
y llenanarán de hojarasca los parques.

Recuerdo aquella chica que reencontre
tras años y me dijo:
"aun guardo en mi carpeta
aquel poema que me regalaste
en una servilleta de bar,
nunca me gustaste
pero siempre pensé
que hubiera sido bonito conocerte."

Y es que por entonces
regalaba poemas
sin ton ni son,
como el que regala besos de saludo
en un vino español,
quizá fue que me gustó su sonrisa
quizá que la viera triste,
quizá que me gustara su hablar recio
o su mirada leve,
o quizá tan solo que no quisiera que se quedara
mi voz olvidada sobre la mesa
sin dirección ni remite.

Siempre he pensado que en los bares
hay gente que va rebañando
los besos olvidados que quedan sobre la mesa
las caricias que han desbordado el tiempo pactado
las promesas ilusionadas
que no caben en los futuros recuerdos.
Y así con todo lo sobrante
se pueden
construir un poema reciclado
como si fuera suyo
y evitan que un camamero cansado
haga un rebullo con ellos
antes de volver a casa.



miércoles, 10 de mayo de 2017

Ejercicio d´estilo

Pintar poemas sin recato
en el contraluz de esta madrugada,
sabiendo que de vez en cuando
entras de puntillas sin notarte,
en la habitación de mis silencios
para dar tu visto bueno.

Quizás no sea el martes
un dia propicio para los versos
ni para los compromisos de futuro
que empiecen por nunca mas haré...

Te vuelves a la cama despacio,
solo rota por tu lado,
mientras yo emplazo a mi ausencia
hasta que ya no soporte
el insomnio que me muerde
los últimos días de trabajo.

Volveré a oscuras luego,
sin más ruido
que el que provoquen
los recuerdos de aquellos días felices
e inocentes,
en los que leía en el puerto
tus cartas a escondidas.