Mostrando entradas con la etiqueta Aquilino Martín. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Aquilino Martín. Mostrar todas las entradas

sábado, 9 de enero de 2021

Globalismo y anarquía.

 
Os dejo el guasap que me ha enviado mi amigo Aquilino Martín
como regalo de reyes.
 
"Homogeneidad en la estupidez
El individuo pensante heterogeneo, es un enemigo.
Mezclar todas las culturas para que no haya culturas;
asimilar individuo con liberalismo y nación con fascismo.
Resetear programas viejos pero utiles
para reiniciarnos todos en Microsoft.
Negar la propiedad individual
para reconstruir una sociedad en alquiler
de accesos premium y contraseñas
en la que puedan censurarte si discrepas,
condenarte a la nueva guillotina
que ha pasado de la muerte civil 
                      a la pena de muerte digital.
Prohibir parroquias heréticas
para potenciar un papa jesuita centralizado.
 
Y en fin...
poner a un tipo odioso como Trump
para convertirlo en el nuevo Goldstein.
Fuimos obreros esclavos 
ahora somos serigrafías humanas.
Amen."

 


jueves, 30 de abril de 2020

Aquilino Martín. Profesor a deshoras.

Aquilino Martín
en horas sueltas
se dedicaba a la docencia

Preparaba con mimo cada clase
como si fuera la primera,
doblaba el calendario por mitad
estudiaba esquemas
y la manera de hacerlo más comprensible
a la audiencia.

Hablaba
y no pensaba
porque se concentraba entero
en pronunciarlo breve y sencillo,
con toda su alma
buscando la palabra exacta
dejando en suspense
el punto siguiente
como si fuera una historia de intriga.

Siempre acababa con la frase
de un poeta, hoy le tocó a Juan Ramón:
                    "qué tristeza esta de morir
                      sin haber visto todos los paisajes
                      sin haber leido todos los libros"

Mentalmente añadió:
sin haber repasado con mi lengua
todos los secretos de tu cuerpo.


Y tras concluir cansado
se fue caminando en su derrota,
escondido tras su sombra
se acodó en un bar de barrio
con una jarra fria y unos boquerones en vinagre
el Bitter Kas de ese día,
                                         lo dejó para otra tarde.


Todas las historias de Aquilino Martín
Los cursivos son de Antolojía Jeneral en prosa

martes, 27 de diciembre de 2016

Aquilino Martín: Jode más dar envidia que pena.

Vivo peor de lo que aparento
se dijo Aquilino
pero hay tanto vividor de mierda quejándose sin razón
que he decidido hacer hoy
lo contrario para aparentar.

Y salio de su casa
con una sonrisa
preconyugal,
una mirada en las nubes
y silbando una canción
de los Fresones.

“Contento le veo don Aquilino
¿se portó anoche bien  la parienta o qué?”
guiñó el ojo estrábico
su portera
“Vaya buena cara
ya me gustaría tener su curro”
le dijo la nuera enchufada del registrador.

Llamó a la radio a un programa de protestar
y les dijo que se quería quejar de todos los cascarrabias
que no paraban de llamar
“No me joda Aquilino,
en la radio solo se gruñe
que si no se me malicia el personal"
le dijo el locutor impostado del programa matinal.

Saludó al conductor del 34
que no supo que contestar,
le dejó el asiento a una jamona de mediana
edad
(la verdad, más por verle las piernas
que por urbanidad)
y le hizo cucamonas a niño chico
que se estuvo riendo
hasta la hora de bajar.

Saco su spray grafitero de sus noches de gorra patrás
y pintó a los pies de la estatua
                                       del caudillo
un epitafio lleno de vida y seriedad
“No hay nada peor
para los que te odian que verte
contento
ni nada mejor para los que te quieren
de verdad.”

Igual no era un sueño
que estaba pasando
larali larala

Siguió cantando
y al entrar en la oficina
le dijo a su jefa a medio orgasmar
que hoy se marchaba a buscar clientes
porque le sobraba felicidad
y no quería desperdiciarla
sentado con cara de exconcejal
de partido de centro
liberal.

Visitó a la florista, le vendió un préstamo personal
y le compró tres orquideas
que le costaron un dineral,
entró en el bar de Jacinto
y le prometió un crédito a cargo del bar
para que se llevara a su novia
a ver Siena la noche de navidad
y para que de una puta vez la pidiera
casar.
Jacinto que es flojico de lagrimal
le pago unos boquerones y un par de bitter kas.

que el mundo se acaba
que el tiempo se agota
que lo que no hagamos ahora
no cuenta en la ultima hora
larali larala

Se apalancó en el puente
mirando su vida cotidiana
el pilar y el rio que pasa
mientras japoneses
miraban lo mismo con la admiración y la extrañeza
de lo nuevo
en la postal que enseñarían mañana.

Pensó en lo normal
que era lo extraordinario
y se echó la bronca por intenso
y se echó de menos el mar
como ese poema de gloria fuertes que empieza por
"..un ocio agotador me deja ensimismada
pulida y reluciente
¿será pecado venirme aquí sola
                                          sin gente?"

Y llevarte a la cima
mas fría
para que me abrases buscando calor
y acabar el beso que medio drogados
nos dimos ayer

Y se plegó la sonrisa,
y la metió en el bolsillo
                      de su gabán
y regresó a casa
con el trabajo hecho
y el objetivo cumplido.

martes, 5 de julio de 2016

Aquilino Martín (4), Amanece, que no es poco, y sus cambios laborales.

Aquilino Martín salió
de su casa templado
llevando su madurez a cuestas
y su infancia en los labios

Anduvo haciendo Zigzag
como el negro Nge
para que le diera más tiempo
a ir pensando a dónde iba.
(no tanto en lo de ir al curro
sino en lo de ir en la vida)

Saludo a la dependienta
de la lencería
se compro un racimo de besos
en la floristeria
y saludo al yayoflauta
de la esquina
con el puño en alto
como cada día.

A la entrada de la oficina
encontró a dos pobres en la puerta
uno que pedía limosna
y el otro una hipoteca sin garantía.
le dio la hipoteca al de la limosna
y al otro un verso de Luis García
Ese que empieza
“Nadaba yo en el mar y era muy tarde”.
Y termina
“En el periódico
el nombre del ahogado no era el mío”

Aunque pensó que lo era
cuando no vio el cartel en su mesa
que siempre le recordaba quien era
(por si no lo sabía)
y vio iluminada al fondo la puerta de salida.

Tenian color distinto las paredes
cambiaron la luz indirecta
que ocultaba clausulas por el suelo
y sueños por techo
entre las horas perdidas
y vio temeroso el logotipo moderno
que un lugar de una hucha
ahora parecía una sandía.

No te preocupes Aquilino
le dijo su compañera de mirada azul
y boli rojo,
la cosa esta negra
pero solo hemos cambiado la guardía civil
por la secreta 
(que somos los mismos)
el problema será si al fin
en unos pocos meses
existe algún guardía Fermin.

Más tranquilo
se vistió de serio
y puso cara de pena
y a un señor que le preguntó
por un tipo impositivo
le soltó un verso
de Laura y el sistema
Ese que dice
“Cómo convenzo
a Hacienda
de que desgrave de mi declaración
el daño de tu ausencia”
Y así paso la jornada
sin frío ni calor
tan solo con la con fusión
del cambio de colores 
y de denominación

Y como al salir al mediodia
tenía mucho hambre
pidió su típico Bitter Kas
y sus boquerones en vinagre
brindando porque al final todo cambia

martes, 2 de junio de 2015

Aquilino Martín (3) El voto de Aquilino y las mariposas amarillas.

Salio a votar el domingo,
borracho de tristeza y primavera
brillaba un sol tardio y yermo
que llenaba la tarde de mayo
con melancolias e historias viejas.
  
Cuando Aquilino Martín estaba triste
comía como un poseso
yogures de fresa
leía poemas de Angel Gonzalez
y a Garcia Montero
en prosa:
que parece que es distinto
pero es la misma cosa,
y lloraba en silencio y hacia dentro
que es como peor se llora.

Se sentía superfluo,
y al tiempo presuntuoso e intrascendente
como si fuera un periodista deportivo (Bascombe en el recuerdo)
cuyas noticias tan importantes murieran
como mariposas, al instante.

Y al pensar en mariposas le vinieron a la cabeza
las mariposas amarillas
que perseguían a Mauricio Babilonia
y que como todos sabeis delatan a los amantes
de directoras bancarias justo antes de orgasmar
en adulterio.
 
Saludó a su prima maricarmen
que era poli nacional
y a su vecina del quinto
que era mesa electoral
y usaba bragas color carne
sin respeto al personal
que tendía sin decoro
en la luna comunal.
Y digo yo que sería,
por esa mezcla letal
de lagrimas y yogures
cuando a la hora de votar
se le cuajaron las tripas y se arrancó a vomitar
llenó de esputos la urna
autonómica y local
y a un interventor de Huesca
de un partido regional.

El vómito y la mala educación
son cuestiones contagiosas
y se desató en cadena
una sucesión de arcadas
una detrás de la otra.

Olia tan apestoso, tan hediondo y tan fatal
que la prima maricarmen
se tuvo que presentar
con la pistola en lo alto
tipo preconstitucional
a precintar la democracia de modo provisional.

Y fue por este acontecimiento
que Aquilino decidió
regalar su voto a un amigo
para el Ayuntamiento
"Vota a quien quieras le dijo
pero nunca me digas lo que habia dentro"
y este en agradecimiento
le invito a cenar
boquerones en vinagre
y un Bitter Kas.

Y aquella noche de mayo
en su rellano
un zagal presentó en ciencias
un trabajo
lleno de mariposas amarillas
con un alfiler clavado.


-Ni rima ni nada
anda que ya te vale!!

-Y lo bien que me lo paso ¿qué?

-Joder y lo que no sabes
es que pillé a la vecina del quinto
en la biblioteca
sacando
el despertar de la señorita prim

-jajaja ¿no me jodas?
que mieeeerda de libro.


Aquilino 1
Aquilino 2

lunes, 22 de septiembre de 2014

Aquilino Martín (2)



Aquilino Martín,
de profesión bancario y compositor de versos,
vio venir el otoño de lejos,
sabia que este año acunaría lluvias,
como flores la primavera,
y decidió hacerse un colchón de ocredades
y neblinas
para apremiar agostos
y meter prisa a los enveros.

Salió de casa engolado y a destiempo
con su paraguas de peces,
y su viejo chubasquero
y antes de ir al banco se pasó
como de habitual
por su bar preferido a tomar su bitter kas
y sus boquerones frescos.

Allí se encaró con un cretino
que argüía toscamente que Chirbes era un dios
y Carrasco un poeta del pueblo,
Aquilino les retó a duelo
recitando versos de León Felipe
como ese que dice que “todo el mundo está cuerdo,
terrible, monstruosamente cuerdo...”
se cago en la puta madre de la oveja de carrasco
y se disponía a quemar En la orilla
cuando un urbano
de los de gorro en orinal
le detuvo a tiempo.
“Caballero, si Babelia dice que son buenos,
es que serán buenos”

¡Qué lástima
que yo no tenga una patria!
¡Qué lástima,
que yo no tenga comarca, patria chica, tierra provinciana!
Y cuando iba a empezar con lo del abuelo
que nunca ganó batallas,
el guardia le aplicó
una norma preconstitucional en las costillas
que le dolió como un ripio en estrambote
a verso suelto.

Y como cada mañana
al comienzo de cada nueva estación
entró en su oficina bancaria sonriendo
se ajustó la soga al cuello, el saco al cuerpo
y se engominó el pelo
sentándose en su silla de cuero negro.
y todo el resto del dia
se lo pegó
en silencio
concediendo prestamos hipotecarios al siete por ciento.

miércoles, 16 de abril de 2014

Aquilino Martín

Era una tarde incierta
de abril
cuando Aquilino Martín
salió a la calle,
enseñó su trasero
blanco y peludo al mundo,
le dio un euro a un negrico
musulman
que rebuscaba en las basuras
y un beso en lo morros
a la vecina fea del sexto
que quedó tan estupefacta
y sorprendida
que empezó a llorar
como si se le olvidara respirar
en cada hipido.

Entro en un bar
se pidio un bitter kas
y una ración
de boquerones en vinagre.
Y ya en la plaza subió a lo alto
de en una estatua
a caballo
del caudillo
dio vivas a la republica
por ser dia catorce
al tiempo que
vociferaba al mismo tiempo
larga vida al rey.

Era tal su desconcierto
y su falta de cordura
que varias viejas que lo escucharon
quisieron hacerle senador o concejal
hasta que empezó a vociferar
"Gabo es mi dios y Vargas Llosa su profeta"
y desistieron de su intento.

Luego sin saber porqué
recitó de memoria inicios de poemas
de Machado y Espronceda
Pegasos lindos pegasos caballitos de madera...
Son de abril las aguas mil...
Con diez cañones por banda...
Una tarde parda y frio de invierno...

Y al concluir tan entrecortado repertorio
vio con nerviosismo
que eran las menos diez
y se ató rápido la corbata al cuello
se enfundó el saco de pasear
y entro en su oficina bancaria
sin más preludio
que una disculpa por llegar tarde

Todo el resto del dia
se lo pegó
en silencio
concediendo prestamos hipotecarios al siete por ciento
sin comisión de apertura
ni carencia inicial.