Aun quedan palabras como "pleamar" y "horizonte"
que descansan en el zaguán de entrada
de algunos poemas.
"Infancia, lluvia y mentira"
que de tan comunes se prescinden
reivindicando de pronto una playa donde poder fondear.
Y es que en algún momento hay que echar el postigo
para abrir las noches y cerrar las puertas
por más que hagan tocar la aldaba pidiendo cobijo
en casas de versos nuevos.
Ya os irán a buscar los recuerdos, cuando hiera el relente de los días
ya os rescatarán del secuestro,
ya os darán visado
para el país de los sentimientos cuando falten los nombres.
Las palabras apátridas
flotan en el rincón de las tierras sin norte
esperando viaje en la estación
hacia el sur del sur donde nacen los versos.

Bonita reflexión sobre el poder de las palabras y los recuerdos. Gracias por compartirlo.
ResponderEliminarGracias s tí por leerlo
EliminarVaya me acabo de dsr cuenta q he puesto las fotos de los dos ultimo post cambiadas, ya lo dejo así.
ResponderEliminarTengo un anhelo que se ha quedado sin nombre mientras lo llamo a voces sin saber dónde está y que, a pesar de mi insistencia, nunca me responde. 😉
ResponderEliminarBesos.